Nuestra Misión.
Queremos:
“Una escuela inclusiva, centrada en la persona, que ayude a desplegar las potencialidades personales y grupales, respetando los ritmos individuales de aprendizaje”.
“Una escuela que haga cultura desde la formación académica con un claro compromiso social y trascendente, siendo la MISERICORDIA su sello distintivo”

La historia del Colegio.
Ampliando su radio de influencia en la Provincia de Buenos Aires y después de pacientes estudios, las Hermanas de la Misericordia deciden crear un establecimiento que sirva para colegio y noviciado y eligen como lugar Bella Vista.
Es así que, el 11 de enero de 1931 se firma la escritura correspondiente. Por ser ese día celebratorio de Santa Ethnea, una princesa irlandesa convertida al cristianismo por el Patrono de Irlanda, San Patricio, se le da su nombre al nuevo instituto.
El 12 de diciembre del mismo año, bendice la piedra fundamental el por entonces Nuncio Apostólico Monseñor Felipe Cortesi.
Las actividades académicas comenzaron en el año 1932 con los grados primarios mixtos, utilizándose las instalaciones del viejo chalet. Año a año la población escolar fue incrementándose obligando a construir aulas y comodidades auxiliares.
En 1958 comienza una nueva etapa al crearse la Sección Secundaria y en 1962 egresaron del colegio las primeras maestras. Hubo también varios años de ciclo Comercial y Bachillerato en Ciencias y Letras.
En 1966, por consejo del obispado se convierte en colegio de niñas exclusivamente, y en 1994 vuelven a incorporarse los varones.A partir de una revisión de su Carisma y el inicio de un profundo proceso de transformación educativa, hace ya más de 10 años, las Hermanas decidieron delegar la tarea de conducción en manos de laicos comprometidos con el carisma de la Misericordia.
A 80 años de su fundación, concurren cerca de un millar de niños/as y jóvenes distribuidos en cuatro niveles: Inicial, Educación Primaria Básica, Educación Secundaria Básica y Polimodal.
Centenares de jóvenes concurrieron y concurren a Santa Ethnea donde además de recibir una excelente formación académica, una sana moral y una real formación cristiana se desarrollan en un clima de camaradería y amistad en pleno contacto con la naturaleza.
Santa Ethnea, fiel a su visión, continúa formando sostenidamente hombres y mujeres comprometidos con la transformación de su mundo.
Nuestro Escudo.
Es el símbolo que la Virgen de la Merced lleva en su pecho. Está formado por los dos metales más nobles: el oro, signo de benignidad y nobleza y la plata signo de inocencia y pureza.
Sobre el campo rojo, símbolo de amor y caridad, aparece la cruz de plata irradiando reflejos de pureza y blancura.
La cruz es una visión de esperanza, consuelo, libertad; portadora de alegría y capaz de infundir el valor necesario para entregar la vida por los demás como lo hizo Jesús.
A través de la historia de la iglesia nuestro escudo simbolizó el heroísmo de los redentores mercedarios.
Recordemos al usarlo diariamente, que es un símbolo de nuestro compromiso de misericordia, que nos llama a abrazar a todos sin distinción, con amor cada vez más inclusivo.
Catalina McAuley.
Catalina McAuley nació en Irlanda en septiembre de 1778. Su padre fue un caballero católico que murió cuando Catalina era muy pequeña, pero aún así ella aprendió de él su gran compasión por las personas pobres. Cuando Catalina, a la edad de 48 años, heredó una gran fortuna, empleó las riquezas recién adquiridas en construir la primer Casa de Misericordia para mujeres y niños abandonados y maltratados de los barrios pobres de Dublin.
Socorriendo a los empobrecidos, a los enfermos y a los faltos de educación de su época, esta gran mujer manifestó el amor misericordioso de Jesús.
Posteriormente otras mujeres se le unieron en el trabajo, viviendo en comunidad y compartiendo su fe.
Ella nunca tuvo la intención de fundar una comunidad de mujeres religiosas, sin embargo, el clero de esos tiempos no apoyaba su apostolado como obra de un grupo de mujeres laicas y l as instaron a formar un Instituto religioso. Catalina y otras dos mujeres se prepararon de manera formal para la vida religiosa con la Comunidad de las Hermanas de la Presentación. A fines de ese año, ellas profesaron votos y retornaron a la Casa de la Misericordia. Las Hermanas de la Misericordia consideran el 12 de diciembre de 1831 como el día de su fundación como comunidad religiosa.
Catalina vivió sólo diez años como Hermana de la Misericordia, pero para entonces ya había establecido 12 fundaciones en Irlanda y dos en Inglaterra. Cuando murió había 150 Hermanas de la Misericordia. Poco después, pequeños grupos de hermanas dejaron Irlanda para establecer nuevas fundaciones en las costas este y oeste de los Estados Unidos, Terranova, Australia, Nueva Zelandia y Argentina.
Más información en:
http://www.sistersofmercy.org/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1&lang=es
Hermanas de la Misericordia.
Nuestro colegio pertenece a las “Hermanas de la Misericordia de las Américas”, Orden fundada por Catalina Mc Auley en Irlanda, en el año 1831.
Animadas por el Evangelio y la pasión de su fundadora, las Hermanas de la Misericordia comprometen su vida y recursos para actuar en solidaridad con los pobres del mundo, especialmente mujeres y niños.

El 24 de febrero de 1856 llegaron a Buenos Aires las primeras hermanas irlandesas, a instancias del Padre Fahy, quien asistía espiritualmente a gran cantidad de inmigrantes de esa nacionalidad establecidos en el país. Llegaron para continuar ofreciendo en Argentina el mismo servicio de misericordia: ...enseñar al que no sabe, cuidar al enfermo, socorrer al necesitado...
Su trajinar por las calles de Bs. As. que veía por primera vez a las religiosas fuera de sus claustros, causó sorpresa que pronto se trocó en admiración cuando comprendieron que su apostolado era socorrer a los enfermos y necesitados, a los que llevaban su ayuda material y espiritual.
Aún hoy se recuerdan sus abnegados servicios durante las epidemias de cólera y fiebre amarilla que asolaron Bs. As. a poco de su llegada al país. Su casa madre fue y aún lo es hoy el Mater Misericordiae, al poco tiempo se les confió el colegio Santa Brígida, propiedad de la Asociación Católica Irlandesa y paulatinamente abrieron varios colegios en la provincia de Buenos Aires.Hoy día más de 14.0 00 hermanas alrededor del mundo, incluso más de 7.000 Hermanas de la Misericordia de las Américas, cumplen su misión de servicio llevando una vida inspirada en la oración y sustentada por el apoyo de la comunidad.









